Bendita libertad
Estaba sentada hablando con unas amigas en cualquier cafetería, de cualquier calle de Porlamar, y me llega un sms: ¡liberaron a Ingrid Betancourt! número desconocido y para rematar jugando con el dolor ajeno. No me lo creo, y salimos a caminar y seguir conociendo. De pronto, en los parlantes de las calles la voz del locutor emocionado, casi grita las nuevas ¡era verdad!. Al llegar al hotel prendo la tv y la veo junto al Presidente Alvaro Uribe, emocionada, con los ojos brillantes... ¡Vuelve a nacer!
Es un caso que he seguido desde hace tiempo, desde mucho antes que fuera tomado como un ícono propagandístico y me emocioné cuando supe la noticia de su liberación. Fueron 6 años de encierro y humillaciones. Es una alegría que ahora esté con los suyos. Ella es el símbolo más importante de los casi 700 secuestrados en manos de las FARC, ojalá sea el punto de partida para la abertura de negociaciones y la PAZ. No hay excusas para privar de la libertad a un ser humano, machacando su dignidad, arrancándole el alma, dejando huellas que nunca serán borradas, con la bandera de ideales absurdos, manchados de sangre y cocaína.
Y que no se callen las voces de los secuestrados, porque todos son importantes.


