Erase una vez
Gritándole al parlante, comenzó su sermón:
- Arrepientete hermano, la salvación esta en ti. No tengo la receta, pero te doy los ingredientes. Sigue mi luz, que no es mi luz, es la luz del mundo, pero también puede ser la tuya que eres parte de él.
Vociferaba el hombre, mientras sentía la resequedad de todos los días en la garganta .
-Yo te guiaré, mi ejemplo será la experiencia en la que puedas conseguir algun camino... ¡Despierta! reconvierte tu vida...
En ese momento un escalofrío recorrió todo su cuerpo, sitió unos golpecitos en su hombro y al voltear la vió. Un angel de sexy figura, vestido de blanco ceñido, tacones de aguja transparente y sonrisa inocente.
- Tu espera y sacrificio valió la pena, pero debes cambiarme tu parlante por una noche en el cielo- le dijo el ángel con dulzura.
- Y qué pasará con ellos.
- Otros tienen parlantes, los hay con más volumen y hasta con filtros para la voz- le dijo el ángel tranquilizándolo.
Le tomó de la mano, y partieron. Él, con emoción de ver el fruto de su sacrificio, mientras... gemía. Ella, con una mirada muy particular, se relamía los labios, comprobando con traviesa picardía que ya su mano empezaba a explorar otros territorios...


