Desvaríos II
Durante estas últimas semanas he estado sumergida en tantas actividades que mi blog ha ido quedando vacío y desatendido. Escribir es una fórmula donde se deben alinear tres elementos: tiempo, ganas e inspiración. Curioso, pero ultimamente siempre me falta uno de ellos y los otros dos, mientras tanto, me observan con reproche.
Hoy, sólo cuento con el tiempo, hay mucho silencio porque todavía ellos duermen, pero mi cabeza está de huelga. No, descuíde, esta no es la típica entrada para anunciar que se ha ido mi musa, la pretendida musa en mi opinión es tan fácil de encontrar: una foto, una mirada por la ventana, el vecino, el periódico, un blog, la familia... que pataletas por ello no voy a armar.
Lo mío es más cansancio y darme cuenta que no estoy invirtiendo suficiente tiempo en cosas que me apasionen, tanto así, que todo lo demás va perdiendo interés. Maldita sobrecarga, maldita manía perfeccionista...
...Ya está amaneciendo, todo va aclarando y el ruido me llama.


