Ayer se llevaron lo último que quedaba de mi sepultura, lo necesitaban más que yo, algunas láminas de zinc que ahora servirán para construir algún rancho rudimentario. Desde mi llegada a tan pintoresco camposanto he observado mi alrededor, la gente viene a recordarnos ¡bah, como si eso sirviera de algo! Dejan algunas flores, prenden velas, rezan unas cuantas oraciones y se van con la conciencia tranquila.
Nuestra gran comunidad no es tan distinta a la sociedad "viviente" nos reunimos en élites, que vienen marcadas por nuestros mausoleos. Mientras más costosa y fina sean, más cache vamos adquiriendo. Lamentablemente sigo siendo un desterrado en el mundo de los desterrados, mi realidad no cambió después de la muerte. La fosa donde los inconscientes de mis hijos decidieron enterrarme, es tan poco elegante. Granito de mala calidad con una cruz de madera que hace meses se robaron y unos jarrones de cerámica (¡mal gusto!) que únicamente fueron llenados de algunas flores el día de mi muerte.
Pertenezco a la clase media "los granitos" debemos soportar la mirada arrogante y llena de asco de la oligarquía "mármol y terracota" bastardos imbéciles se creen más que nosotros, como si a ellos no se lo hubieran comido los mismos gusanos. Debajo de nosotros están "los ásperos del cemento" el vulgo cadavérico, gente ordinaria, grosera y de poca educación, es solo cuestión de que te los quedes viendo un momento para que se dirijan a ti con insultos como: Que te pasa occiso de mierda, mueve tus despojos y gusanos fuera de mi vista, difunto pendejo.
Es que nada más se les ve por la facha el poco refinamiento, abrase visto algo más horroroso que un mausoleo de cemento. Y que risa dan esos entierros, con rancheras, vallenatos, ron, tiros al aire, el danzante féretro y una cuerda de mocosos atrás gritando "ay paíto por qué te juiiiiiste" una parodia grotesca, en donde fueron tachados de inmediato de nuestro circulo social.
Por eso es tan importante el quien eres aquí, y esa es la razón de mi crudo resentimiento, jamás perdonaré que me hayan degradado a ser un "granito" como si de una etiqueta indeleble se tratara. Y como no puedo cambiar lo que ahora es mi hogar, destruiré a mis enemigos. Hago un llamado a mis corroídos compañeros difuntos "los granitos" y "los ásperos del cemento" (a esos últimos les dejaremos el trabajo sucio)
¡CAMARADAS, LA REVOLUCIÓN NOS LLAMA!
YO LES PROMETO, QUE CUANDO DESTRUYAMOS A LOS "TERRACOTA Y MARMOL" CADA UNO DE NOSOTROS OBTENDRÁ EL DESCANSO ETERNO
POR LA ANSIADA PAZ A NUESTROS RESTOS
¡ABAJO LA OLIGARQUÍA!